Sólo de esta forma seremos conscientes de que hoy estamos pagando la factura de los daños a la salud que provocan la agricultura comercial y la industria de los alimentos, así como los costos ambientales y sociales. Esto nunca se incluye en los presupuestos de producción.

 

Por fortuna, en las últimas décadas se ha robustecido la conciencia colectiva sobre esta situación. Cada vez somos más los consumidores que tomamos decisiones de compra bien informadas, para hacer de ellas un voto a favor de quienes producen alimentos sanos, de forma respetuosa al medio ambiente y que practiquen el comercio justo, y un voto en contra de los que no les importa nada de esto.

 

Cada que vayamos a comer, no olvidemos que los alimentos siempre tienen un rostro y una historia que contar: quienes y cómo los producen, con qué respeto se usan la tierra y demás recursos naturales, qué transformaciones tuvieron antes de llegar a nuestra mesa, qué valor se le asigna al trabajo del pequeño productor y a la salud de los consumidores.

 

Sólo de esta forma seremos conscientes de que hoy estamos pagando la factura de los daños a la salud que provocan la agricultura comercial y la industria de los alimentos, así como los costos ambientales y sociales. Esto nunca se incluye en los presupuestos de producción.

 

Por fortuna, en las últimas décadas se ha robustecido la conciencia colectiva sobre esta situación. Cada vez somos más los consumidores que tomamos decisiones de compra bien informadas, para hacer de ellas un voto a favor de quienes producen alimentos sanos, de forma respetuosa al medio ambiente y que practiquen el comercio justo, y un voto en contra de los que no les importa nada de esto.

 

Cada que vayamos a comer, no olvidemos que los alimentos siempre tienen un rostro y una historia que contar: quienes y cómo los producen, con qué respeto se usan la tierra y demás recursos naturales, qué transformaciones tuvieron antes de llegar a nuestra mesa, qué valor se le asigna al trabajo del pequeño productor y a la salud de los consumidores.

Consumidores ecosociales

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Todos tenemos derecho a comer sano